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viernes, 19 de abril de 2013

CON OJOS DE ASOMBRO, Relatos infantiles de Beatriz Nallím


Presentación del libro “Con ojos de asombro” de Beatriz Nallim, por la Prof. Patricia Monserrat Rodríguez

      En el marco del Abril Cultural 2013 se presentó el primer libro de Recuerdos de Infancia  “Con ojos de asombro” de Beatriz Nallim. LecturArte estuvo acompañando a esta autora en esa inusitada noche salteña.
    Fue tan agradable conocer a Beatriz aunque haya sido un ratito; su ternura, su gratitud y sobre todo esa sensibilidad tan a flor de piel fueron los sentimientos excepcionales que llenaron la sala de Conferencias de Casa de la Cultura de un clima más que singular, fue cómo un instante en el que estuvimos colgados en el aire.
  Beatriz brota el llanto cuando revive las escenas de la infancia actual, contrastando esas espantosas imágenes con las de su niñez, entre Salta y Tucumán; en el ida y vuelta de su presente a su pasado y desde ese antaño a los recientes dolores.    
    Nos cuenta que escribió el libro para conjurar un poco la muerte de su hermano menor y otro poco para reconstruirse después de esa pérdida. Freudianamente elaboró sus escenas para que la memoria hiciera lo suyo. Y la memoria, dicen, al evocar hace tres cosas: conservar recuerdos de todo tipo, recuperar fragmentos de vida vívida y comprender el sentido de las cosas que nos suceden. De pronto nos descubrimos, con ojos de asombro, sentados sobre una calabaza, comprendiendo al final, un gesto, una mirada, una imagen que nos persigue.
     Beatriz Nallim tuvo una infancia que la sobreilumina, ella se pone a la sombra y  hace un poco de todo simple en el proceso: nos cuenta que escribió las escenas de su infancia tal como le iban emergiendo en la memoria, que no tuvo un orden preciso ni hubo premeditación en la escritura. Las palabras y las imágenes fueron estableciendo sus complicidades propias, urdiendo relatos simples de leer, salpicados de nostalgias y datos de la Salta o el Tucumán de antes. Pero más que nada, su obra tiene el valor de hablar sobre una niñez que casi se ha perdido, de una infancia que se resguarda en corazones delicados, que se alimentan de primores y esmerados sucesos familiares, escolares, religiosos, vacacionales.
     “Con ojos de asombro” rememora cómo era andar en sulky alrededor de la plaza, qué pasaba cuando la niña se enferma o cuando le nace el hermanito que de tan arrugado “parece un viejo”, o cuando se le estremece el alma en llanto ante la ominosa presencia de la muerte del tuquito veraniego. Beatriz crea con muy pocas palabras imágenes potentes, apela a los niños de provincia que fuimos, a esos niños que la globalización y la deshumanización los ha convertido en piezas arqueológicas, casi de museo.
     En el libro también hay espacio para los malos recuerdos, como el de la maestra que desprotege a la niña en el acto escolar, o como la proscripción política obliga a la familia a completar el paseo familiar en un silencio amargo. Y algunos otros momentos en los que la Beatriz niña no la pasa bien, ni puede guardar en su álbum mental nada que le evoque una sonrisa o un brillo de esos que son tan usuales en su mirada. Claro que la mayor parte de sus escenas está poblada de una abuela impresionante, de una madre amorosa y de un padre presente amén de una galería de primos y amigos de la escuela.
Casi terminando la presentación Beatriz Nallim agradeció con el alma al Colegio Santa Rosa de Viterbo y a su profesora Nini Bernasconi por haberla acompañado en su deseo de escribir y por haberla puesto en la órbita que hoy le permite publicar su primer libro. Este texto no es una autobiografía, no tiene ese orden; más bien está en la frontera del diario íntimo y la confesión que se entrega libre.


     Para cerrar elijo decir que el asombro con el que Beatriz comparte sus escenas de infancia surgen de una dis-posición generosa y tierna, de una posición frente a la niñez actual y de una sensibilidad dis-puesta a dar de nuevo lo que más atesoró entre la frontera de Salta y Tucumán, donde pasó sus buenos años, alguien dijo: los años que la salvaron. 

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